Río Abierto, la transformación del periodismo a partir de la tecnología cívica

Este texto forma parte de la serie «Región de datos« que se realiza en colaboración entre ALTEC y Distintas Latitudes.

En 2016, la discusión sobre la instalación de una nueva planta de celulosa (hay dos en territorio uruguayo) de la finlandesa UPM sobre la cuenca del Río Negro (el río más importante del interior que divide al país en dos partes)se posicionó en la agenda mediática.Entonces, La diaria, un medio que surgió en 2006 autogestionado por sus trabajadores, invitó a sus suscriptores a trabajar en “un abordaje periodístico innovador” junto con la redacción. Este fue el primer paso para llegar a Río Abierto.

Desde su nacimiento,La diaria se perfiló como un medio para el cual sus suscriptores lo son todo (o casi todo) —le proporcionan el 80% de sus ingresos y lo han convertido en el segundo medio más vendido a nivel nacional—.

Y con Río Abierto vieron la posibilidad de generar “una plataforma dinamizadora de una comunidad de conocimientos, más que de contenidos”, explica Lucía Pardo, coordinadora general del proyecto. Esto implicó un salto experimental del medio, un salto que dio paso a su gradual transformación a través de una alianza entre tecnología cívica y periodismo.

Para echar a andar este proyecto, La diaria cuenta con el apoyo de la Alianza Latinoamericana para la Tecnología Cívica, ALTEC, conformada por Luminate, Fundación Avina y Avina Américas, la cual promueve el desarrollo de iniciativas de tecnología cívica que ayuden a potenciar el ejercicio de la ciudadanía en pos de cambios positivos en prácticas de efectos colectivos.

Para lograr el apoyo, La diaria atendió el llamado de ALTEC, se postuló y finalmente Río Abierto fue uno de los proyectos seleccionados por la organización en 2017 “para monitorear el impacto humano en los recursos hídricos en Uruguay”

El proyecto Río Abierto integra a personas de distintas áreas: Tal es el caso de José Miguel Juanena quien, además de ser suscriptor de la diaria, tiene una consultora de investigación aplicada; la abogada Ana Tuduri, quien se encarga de los pedidos de acceso a la información pública; los investigadores de la Facultad de Ciencias, Guillermo Chalar y Luis Aubriot; la periodista Amanda Muñoz del área de salud; el periodista Leo Lagos de ciencia y Sandro Pereira de fotografía. El resto es parte del plantel fijo de la diaria, con Lucía Pardo y Natalia Uval a la cabeza.

La diaria fue la primera empresa (y el primer medio de comunicación) en publicar datos al Catálogo Nacional de Datos Abiertos.

Río Abierto también tiene entre sus metas “promover acciones de sensibilización y participación ciudadana para el cuidado de un recurso clave para la vida de las generaciones

El acercamiento se dio a partir de un primer taller en el que se recogieron las principales preocupaciones y demandas de la comunidad de la cuenca del río Santa Lucía. Natalia Uval, coordinadora periodística de Río Abierto, describe lo que observó en esa experiencia: “Gente de diferentes ámbitos se encontró para construir, más que para desafiarse. Esto me parece que tiene un impacto comunitario. A mí me quedó la sensación de que precisaban hablar, precisaban decirse todo lo que se dijeron ahí. Es raro que pase esto porque un medio convoque un taller. Si podemos hacer un seguimiento, es interesante lo que podría llegar a generar en la comunidad”.

Lo que ocurrió en Santa Lucía con el taller de Río Abierto es una forma más de ejercer la tecnología cívica: Ir al territorio, hablar con sus habitantes y crear espacios que tengan un impacto positivo en la comunidad.

Lucía Pardo tiene claro que este proyecto “conecta con una mejor ciudadanía”. Porque, además de interesarse por la calidad y gestión del agua y denunciar a las empresas y las autoridades que tienen responsabilidad, es importante que cada persona revise el uso que le da al agua en sus casas. Cada acto, por más cotidiano que sea, es político, explica.

Río Abierto nació en un momento en el que el periodismo de datos en América Latina va rápido como la corriente de su ríos. Y si bien aún son pocos los medios y los periodistas que lo aplican (principalmente en redacciones independientes y pequeñas), cada vez se conocen más proyectos que lo hacen. Según Luis Botello, del International Center for Journalists, ICFJ, el periodismo en profundidad necesita un periodismo de datos más fuerte, y para eso “falta mucho”. “Si los periodistas manejan bien la forma de acceder, analizar y presentar data, estarán en capacidad de hacer historias más exactas y relevantes para sus audiencias. Esto a su vez, hace que tengamos un público más informado capaz de tomar decisiones y exigir rendición de cuentas a sus gobernantes”.

Para Fabrizio Scrollini, director ejecutivo de la Iniciativa Latinoamericana de Datos Abiertos (ILDA) y presidente de DATA Uruguay, uno de los logros de la diaria es el de comenzar a “capacitar a una redacción que no está acostumbrada al periodismo de datos”. Justamente, Uval comentó que uno de los objetivos del proyecto es “dejar capacidades instaladas en el medio para usarlas después en otros proyectos”.

Río Abierto ha generado alianzas con 13 organismos: la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, DINAGUA, DINAMA, MGAP, Secretaría Nacional de Ambiente, Agua y Cambio Climático, Intendencias de la Cuenca del Santa Lucía (Montevideo, Canelones, Florida y San José), OSE, Cátedra Unesco de Agua y Cultura, Licenciatura en Desarrollo de Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, FAO, Municipio de Santa Lucía, y Consultora de Investigación Aplicada (Cinap). Solo el acuerdo con la Facultad de Ciencias es formal, el resto funciona como colaboraciones de técnicos que han facilitado información o datos, diseño y análisis de las encuestas, participación de técnicos en talleres, entre otras.

Sin embargo, en Uruguay “el periodismo de datos no pegó tanto, como sí lo hizo en la vecina Argentina. Hay un hueco en periodismo de datos en el país debido a los esfuerzos que hay que hacer. Porque para hacer este periodismo se precisa explotar otras habilidades no tan tradicionales para el oficio, y los periodistas en Uruguay tienen esa cultura —debe ser por la formación— de escribir en párrafos, y en la era digital no estaría pasando tan sencillo. Así hay un grupo de habilidades que se pierden”, explicó Scrollini. Además de la cultura de “lobo solitario”, que no permite generar equipos multidisciplinarios. Y agregó: pero “que la diaria haya hecho talleres con la intención de acercarse a la comunidad es el germen de algo interesante”.

El salto que le falta dar a Uruguay en periodismo de datos es muy grande. Sin embargo, “el país tiene todas las capacidades y habilidades. ¿Por qué no estamos logrando que los medios capaciten en periodismo de datos? ¿Por qué no logramos permear las carreras que forman a los periodistas? América Latina tiene mucho talento en esto, hay una oportunidad que no estamos aprovechando”, opinó.

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