Un faro para la igualdad: la iniciativa PODERes en El Salvador

José Luis Sanz es periodista de El Faro, un medio de comunicación de renombre en El Salvador que ha logrado poner temas de interés público en la agenda para visibilizar problemas de corrupción y violencia al interior de este pequeño país en Centroamérica. Desde esta nueva apuesta del periodismo, José Luis nos compartió su testimonio sobre la experiencia de El Faro y de la iniciativa que encabezan, PoderES en vinculación con la perspectiva transversal de género de ALTEC.

Un medio de comunicación con casi 20 años de trayectoria tiene una enorme responsabilidad sobre qué comunica y cómo lo hace. La perspectiva transversal de género, que forma parte de la Línea de Género de ALTEC, ha sido una referencia clave para El Faro, medio de comunicación de El Salvador, que no sólo comenzó a transformar sus prácticas y discursos al interior, sino también al exterior de su organización. Aquí se empiezan a tejer algunos de los aprendizajes del género en la forma de entender la comunicación de un medio digital.

* La transcripción de la entrevista fue ajustada para una mejor comprensión de lectura.

El Faro es un proyecto que tiene 20 años y, aunque nació de un grupo diverso, a la etapa de madurez llegamos un equipo conformado principalmente por hombres, que lógicamente a medida que el equipo ha evolucionado, los hombres nos hemos convertido en aquellos que ocupamos posiciones de decisión  o, en algunos casos, periodistas de referencia con una presencia muy fuerte en lo internacional. En los últimos años, la necesidad de diversificar al equipo o tomar conciencia sobre la desigualdad de género era algo que estaba presente, pero para no generar erosiones estábamos en una posición muy cómoda tratando de hacer un proceso natural de incorporación de nuevos liderazgos sin enfrentar el tema desde una discusión.

Teníamos una noción falsa de relativo éxito. En 3 o 4 años, en un equipo que estaba creciendo (ahora somos 30-35 personas) comenzaron a crecer áreas, con gerentes mujeres, pero con liderazgos masculinos en la redacción. Estábamos incorporando a nuestras temáticas de cobertura la desigualdad de género, con investigaciones profundas y así pensábamos que estábamos trabajando en ello.

 

El trabajo con ALTEC en el último año a través del proyecto PoderES nos ha desafiado en 2 aspectos:

1._A pesar de que el equipo de PODERES – que es el proyecto que tenemos con ALTEC para el monitoreo legislativo – está compuesto principalmente por mujeres, las discusiones del lenguaje inclusivo fueron un shock. Dentro del mismo proyecto – ya no digamos dentro de todo el equipo – era un tema que evidentemente estábamos muy atrasados y se plasmaba principalmente en el manejo del lenguaje y en la conciencia de la prioridad sobre ciertos ejes temáticos. Tomar conciencia de que evadir la conversación y pretender que simplemente la discusión dentro del grupo iba a traer los resultados deseados, fue un fallo. Lo que es interesante en este equipo es que fue en la redacción donde cobraron más liderazgos y representaciones  y comenzaron a poner el debate en el centro de la mesa. Se unió a otros procesos que se estaban dando dentro del periódico; mucha autocrítica con discusiones de hasta 3 horas con el uso de adjetivos o de cómo hemos usado el lenguaje con ciertos trabajos muy reconocidos.

 

2._A principios de este año recibimos denuncias internas por acoso cometido por personas de nuestro equipo en los últimos años. Esto coincidió con el momento social que estamos viviendo, quizá más acompañado porque dentro de la redacción estábamos construyendo un sentido de acompañamiento aunque fuera incipiente. Nosotros no teníamos ninguna discusión ya hecha al respecto, lo que supuso un desafío brutal para nosotros porque además de los dilemas internos, había una necesidad de hacer las cosas bien. Hemos trabajado mucho con víctimas; aplicar principios abstractos del método periodístico a la decisión personal, a la relación de equipo y a lo institucional, es un desafío.

En este sentido, trabajamos por un lado haciendo discusiones internas, buscamos apoyo externo, se involucraron las personas claves para cuidar y proteger la información. Después de esto, involucramos a la junta directiva que se sintió totalmente desbordada pero tomó conciencia que teníamos que dar pasos más agresivos.

Además de enfrentar el caso, pusimos en marcha la construcción de una política de género. Esta semana empezamos el proceso de discusión sobre el primer borrador, esperamos que esté terminada en un mes. Y estamos en proceso de revisión para incorporar otras voces en las redacciones a través de un nuevo modelo de organización; incorporar otras figuras de autoridad, sin el artilugio de que esto es un proceso natural que nos va a transformar poco a poco.

Frente a todo esto, estamos pensando hacer una sistematización del proceso para evaluar qué es lo que hicimos en estos 6 meses: aciertos, errores y cómo debíamos haber reaccionado y dejar que nos enriquezcan la política y los protocolos.

Al finalizar el relato de José Luis, Alejandra Pérez Scalzi, de PARES Consultora destacó que presentar estos testimonios ayuda a visibilizar estos procesos más allá de respuestas o resultados concretos:

“En realidad somos parte de un mecanismo de resolución que ponemos en marcha y en el cual vamos juntos buscando los modos para transversaliza la perspectiva de igualdad,r haciendo de esto un proceso que sabemos que tiene costos dentro de las organizaciones, que tiene costos dentro de los proyectos”

También añadió la importancia de ver que no estamos solos para asumir los costos de estos procesos y que cuando los vamos poniendo en marcha también empezamos a visualizar distintas oportunidades que abre el género cuando se lo asume como dimensión institucional. .

“Nosotras queremos poner énfasis en las oportunidades de participar en este espacio”

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